2639.-Sàbado II de Pascua…Ciclo B…Cambiaste mi llanto en gozo, Señor, y me vestiste de fiesta. Aleluya…(Sal 29, 12)…Resucitò Cristo, que creò todas las cosas y se compadeciò de todos los hombres…Sàbado 18 abril 2015…


Del LIbro de los Hechos de los Apòstoles: 6, 1-7

En aquellos dìas, como aumentaba mucho el nùmero de los Discìpulos, hubo ciertas quejas de los judìos griegos contra los hebreos, de que no se atendìa bien a sus viudas en el servicio de caridad de todos los dìas.

Los Doce convocaron entonces a la multitud de los Discìpulos y les dijeron:

    “No es justo que, dejando el Ministerio de la Palabra de Dios, nos dediquemos a administrar los bienes.

    Escojan entre ustedes a siete hombres de buena reputaciòn, llenos del Espìritu Santo y de sabiodurìa, a los cuales encargaremos este servicio.

    Nosotros nos dedicaremos a la oraciòn y al servicio de la Palabra”.

    Todos estuvieron de acuerdo y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espìritu Santo, a Felipe, Pròcoro, Nicanor, Timòn, Pàrmenas y Nicolàs, prosèlito de Antioquìa.Se los presentaron a los Apòstoles y èstos, despuès de haber orado, les impusieron las manos.

    Mientras tanto, la Palabra de Dios iba cundiendo. En Jerusalèn se multiplicaba grandemente el nùmero de los Discìpulos. Incluso un grupo numeroso de sacerdotes habìa aceptado la fe.

 

 

 

 

  DEL SALMO. 32

El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya.

Que los justos aclamen al Señor;

es propio de los justos alabarlo.

Demos gracias a Dios al son del arpa,

que la lira acompañe nuestros cantos.

Sincera es la Palabra del Señor

y todas sus acciones son leales.

Èl ama la Justicia y el Derecho,

la Tierra llena està de sus Bondades.

Cuida el Señor de aquellos que lo temen

y en su Bondad confìan;

los salva de la muerte

y en èpocas de hambre les da vida.

Del santo Evangelio segùn San Juan: 6, 16-21  

     Al atardecer del dìa de la multiplicaciòn de los panes, los Discìpulos de Jesùs bajaron al lago, se embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaùm. Ya habìa caìdo la noche y Jesùs todavìa no los habìa alcanzado. Soplaba un viento fuerte y las aguas del lago se iban encrespando.  

    Cuando habìan avanzado unos cinco o seis kilòmetros, vieron a Jesùs caminando sobre las aguas, acercàndose a la barca, y se asustaron. Pero Èl les dijo:

    “Soy Yo, no tengan miedo”.

    Ellos quisieron recogerlo a bordo y ràpidamente la barca tocò tierra en el lugar a donde se dirigìan.  

 

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