2644.-JUEVES III DE PASCUA…Ciclo B…:Cantemos al Señor, pues su victoria es grande. Mi fortaleza y mi alabanza es el Señor, Èl es mi salvaciòn. Aleluya…Yo Soy el Pan que ha bajado del Cielo, dice el Señor;el que coma de este pan vivirà para siempre…(Jn 6, 51)…Jueves 23 abril 2015…


Del LIbro de los Hechos de los Apòstoles: 8, 26-40

En aquellos dìas, un Àngel del Señor le dijo a Felipe:

“Levàntate y toma el camino del sur, que va de Jerusalèn a Gaza y que es poco transitado”.

Felipe se puso en camino. Y sucediò que un etìope, alo funcionario de Candaces, reina de Etiopìa, y administrador de sus tesoros, que habìa venido a Jerusalèn para adorar a Dios,regresaba en su carro, leyendo al Profeta Isaìas.

Entonces el Espìritu le dijo a Felipe:

“Acèrcate y camina junto a ese carro”.

Corriò Felipe, y oyendo que el hombre leìa al Profeta Isaìas, le preguntò:

“¿Entiendes lo que estàs leyendo?”.

Èl le contestò:

“¿Còmo voy a entenderlo, si nadie me lo explica?”.

      Entonces invitò a Felipe a subir y a sentarse junto a èl.

El pasaje de la Escritura que estaba leyendo, era èste: Como oveja fue llevado a la muerte; como cordero que no se queja frente al que lo trasquila, asì èl no abriò la boca. En su humillaciòn no se le hizo justicia. ¿Quièn podrà hablar de su descendencia, puesto que su vida ha sido arrancada de la Tierra?

El etìope le preguntò a Felipe:

“Dime, por favor: ¿De quièn dice esto el Profeta, de sì mismo o de otro?”.

Felipe comenzò a hablarle y partiendo de aquel pasaje, le anunciò el Evangelio de Jesùs.

Siguieron adelante, llegaron a un sitio donde habìa agua y dijo el etìope:

“Aquì hay agua. ¿Hay alguna dificultad para que me bautices?”.

     Felipe le contestò:

     “Ninguna, si crees de todo corazòn”.

     Respondiò el etìope:

     “Creo que Jesùs es el Hijo de Dios”.

Mandò parar el carro, bajaron los dos al agua y Felipe lo bautizò.

Cuando salieron del agua, el Espìritu del Señor arrebatò a Felipe. El Etìope ya no lo vio màs y prosiguiò su viaje, lleno de alegrìa.

En cuanto, a Felipe, se encontrò en la ciudad de Azoto y evangelizaba los poblados que encontraba a su paso, hasta que llegò a Cesarea.

 

 

 

DEL SALMO. 65

Tu Salvaciòn, Señor, es para todos. Aleluya.

Naciones, bendigan a nuestro Dios,

hagan resonar sus alabanzas,

porque Èl nos ha vuelto la vida

y no dejò que tropezaran nuestros pies.

Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen,

y les dirè lo que ha hecho por mì;

a Èl dirigì mis oraciones y mi lengua

le cantò alabanzas.

Bendito sea Dios,

que no rechazò mi sùplica,

ni me retirò su Gracia.

Del Santo Evangelio segùn San Juan: 6, 44-51  

     En aquel tiempo, Jesùs dijo a los judìos:

     “Nadie puede venir a Mì, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado;  y a èse Yo lo resucitarè el ùltimo dìa.

     Està escrito en los profetas: Todos seràn discìpulos de Dios.

       Todo aquel que escucha al Padre y aprende de Èl, se acerca a Mì.

     No es que alguien haya visto al Padre, fuera de Aquel que procede de Dios, Èse si ha visto al Padre.

     Yo les aseguro: el  que cree en Mì tiene Vida Eterna.

     Yo Soy el Pan de la Vida.

     Sus padres comieron el manà en el desierto y sin embargo murieron.

     Èste es el Pan que ha bajado del Cielo para que, quien lo coma, no muera.

     Yo Soy el Pan Vivo que ha bajado del Cielo; el que coma de este Pan vivirà para siempre, y el pan que Yo les voy a dar es mi Carne para que el Mundo tenga Vida”.

      

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