2652.-SAN JOSÈ OBRERO.- Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerà del fruto de su trabajo, serà dichoso, le irà bien. Aleluya…(Sal 127, 1-2)…Ciclo B…Bendito sea el Señor dìa tras dìa, que nos lleve en sus alas y nos salve…(Sal 67, 20)…Mayo 1 2015…


Del Libro de los Hechos de los Apòstoles: 13, 26-33

En aquellos dìas, Pablo continuò su predicaciòn en la Sinagoga de Antioquìa de Pisidia con estas palabras:

   “Hermanos mìos, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este Mensaje de Salvaciòn les ha sido enviado a ustedes.

Los habitantes de Jerusalèn y sus autoridades no reconocieron a Jesùs, y al condenarlo, cumplieron las palabras de los profetas que se leen cada sàbado: no hallaron en Jesùs nada que mereciera la muerte,  y sin embargo, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar.

     Y despuès de cumplir todo lo que de Èl estaba escrito, lo bajaron de la cruz y lo pusieron en el sepulcro.

     Pero Dios lo resucitò de entre los muertos, y Èl, ya resucitado, se apareciò durante muchos dìas a los que lo habìan seguido de Galilea a Jerusalèn. Ellos son sus Testigos ante el pueblo.

Nosotros les damos la Buena Nueva de que la Promesa  hecha a nuestros padres nos la ha cumplido Dios a nosotros, los hijos, resucitando a Jesùs, como està escrito en el salmo segundo: Tù eres mi hijo, Yo te he engendrado hoy”.

 

 

DEL SALMO. 2

Jesucristo es el Rey de las Naciones. Aleluya.

   El Señor me ha consagrado como rey de Siòn,

su ciudad santa.

Anunciarè el Decreto del Señor.

He aquì lo que me dijo:

   

“Hijo mìo eres Tù, Yo te he engendrado hoy.

Te darè en herencia las naciones

y como propiedad toda la Tierra.

Podràs gobernarlas con cetro de hierro,

y despedazarlas como jarros”.

Escuchen y comprendan estas cosas,

reyes y gobernantes de la Tierra.

Adoren al Señor con reverencia,

sìrvanlo con temor.

  Del Santo Evangelio segùn San Mateo: 13, 54-58

     En aquel tiempo, Jesùs llegò a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la Sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban:

     “¿De dònde ha sacado èste esa sabidurìa y esos poderes milagrosos?

     ¿Acaso no es èste el hijo del carpintero?

     ¿No se llama Marìa su madre y no son sus hermanos Santiago, Josè Simòn y Judas?

     ¿Que no viven entre nosotros todas sus hermanas?

     ¿De dònde, pues, ha sacado todas estas cosas?”.

     Y se negaban a creer en Èl.

     Entonces Jesùs les dijo:

     “Un profeta no es despreciado màs que en su patria y en su casa”.

     Y no hizo muchos milagros ahì por la incredulidad de ellos.

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