2672.-Viernes VII de Pascua…Ciclo B…Cristo nos ama y nos ha purificado de nuestros pecados por medio de su Sangre; e hizo de nosotros un reino sacerdotal para Dios su Padre. Aleluya. (Apoc 1. 5-6)…El Espìritu Santo les enseñarà todas las cosas y les recordarà todo cuanto Yo les he dicho, dice el Señor…(Jn 14, 25)…Mayo 22 2015…


Del Libro de los Hechos de los Apòstoles: 25, 13-21

En aquellos dìas, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea para saludar a Festo. Como se detuvieron algùn tiempo allì, Festo expuso al rey el caso de Pablo con estas palabras:

“Tengo aquì un preso que me dejò Fèlix, cuya condenaciòn me pidieron los Sumos Sacerdotes y los Ancianos de los judìos, cuando estuve en Jerusalèn.

     Yo les respondì que no era costumbre romana condenar a ningùn hombre, sin carearlo antes con sus acusadores, para darle la oportunidad de defenderse de la acusaciòn.

     Vinieron conmigo a Cesarea, y sin dar largas al asunto, me sentè en el Tribunal al dìa siguiente y mandè que compareciera ese hombre.

     Los acusadores que se presentaron contra èl, no le hicieron cargo de ninguno de los delitos que yo sospechaba.

     Se trataba sòlo de ciertas discusiones acerca de su religiòn y de un tal Jesùs, ya muerto, que Pablo asegura que està vivo.

     No sabiendo que determinaciòn tomar, le preguntè a Pablo si querìa ir a Jerusalèn para que se le juzgara allà de esos cargos; pero como èl pidiò ser juzgado por el Cèsar, ordenè que siguiera detenido hasta que yo pudiera enviàrselo”.

 

 

 

 

  DEL SALMO. 102

Bendigamos al Señor, que es el Rey del Universo. Aleluya.

que todo mi ser bendiga su Santo Nombre.

Bendice al Señor, alma mìa,

y no te olvides de sus beneficios.

Como desde la Tierra hasta el Cielo,

asì es de grande su Misericordia;

como dista el Oriente del Ocaso,

asì aleja de nosotros nuestros delitos.

En el Cielo el Señor puso su Trono

y su Reino abarca el Universo.

Bendigan al Señor todos los Àngeles,

ejecutores fieles de sus òrdenes.

Del Santo Evangelio segùn San Juan: 21, 15-19

     En aquel tiempo, le preguntò Jesùs a Simòn Pedro:

     “Simòn, hijo de Juan, ¿me amas màs que èstos?

     Èl le contestò:

     “Sì, Señor, Tù sabes que te quiero”.

     Jesùs le dijo:

     “Apacienta mis corderos”.

     Por segunda vez le preguntò:

    “Simòn, hijo de Juan, ¿me amas?”

     Èl le respondiò:

    “Sì, Señor, Tù sabes que te quiero”.

     Jesùs le dijo:

     “Pastorea mis ovejas”.

     Por tercera vez le preguntò:

     “Simòn, hijo de Juan, ¿me quieres?”.

     Pedro se entristeciò de que Jesùs le hubiera preguntado por tercera vez si lo querìa, y le contestò:

     “Señor, Tù lo sabes todo; Tù bien sabes que te quiero”.

     Jesùs le dijo:

     “Apacienta mis ovejas.

     Yo te aseguro:

     Cuando eras joven, tù mismo te ceñias la ropa e ibas a donde querìas; pero cuando seas viejo, extenderàs los brazos y otro te ceñirà y te llevarà a donde no quieras”.

     Esto se lo dijo para indicarle con què gènero de muerte habrìa de glorificar a Dios. Despuès le dijo:

     “Sìgueme”.   

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