2680.-Sàbado de la VIII Semana del Tiempo Ordinario…Ciclo B…Los discìpulos perseveraban unànimes en la oraciòn, junto con Marìa, la Madre de Jesùs…(Hech 1, 14)…Que la Palabra de Cristo habite en ustedes abundantemente. Hàganlo todo dando gracias a Dios Padre, por medio de Cristo…(Col 3,16-17)…Mayo 30 2015…


   Del Libro del Siràcide (Eclesiàstico) : 51, 17-27

Te doy gracias y te alabo, Señor, y bendecirè tu Nombre para siempre.

     Desde mi adolescencia, antes de que pudiera pervertirme, decidì buscar abiertamente la Sabidurìa. En el Templo se la pedì al Señor y hasta el fin de mis dìas la seguirè buscando. Dio a su flor y madurò, como racimo de uvas, y mi corazòn puso en ella su alegrìa.

 

Mi pie avanzò por el camino recto, pues desde mi juventud serguì sus huellas; tan pronto como le prestè oìdos, la recibì y obtuve una gran instrucciòn.  La Sabidurìa me ha hecho progresar, por eso glorificarè al que me la concediò. Decidì ponerla en pràctica, busquè ardorosamente el Bien y no quedè defraudado. Luchè por ella con toda el alma, cumpliendo cuidadosamente la Ley.

     Levantè mis brazos hacia el Cielo y deplorè conocerla tan poco. Concentrè en ella mis anhelos y con un corazòn puro la poseì. Desde el principio ella me conquistò, por eso jamàs la abandonarè.

 

 

 

 

  DEL SALMO. 18

Los Mandamientos del Señor alegran el corazòn.

La Ley del Señor es perfecta del todo

y reconforta el alma;

inmutables son las Palabras del Señor

y hacen sabio al sencillo.

En los Mandamientos del Señor hay rectitud

y alegrìa para el corazòn;

son luz los Preceptos del Señor

para alumbrar el camino.  

La Voluntad de Dios es Santa

y para siempre estable;

los Mandatos del Señor son verdaderos

y enteramente justos.

Màs deseables que el oro y las piedras preciosas,

las Normas del Señor, y màs dulces

que la miel de un panal que gotea.  

Del Santo Evangelio segùn San Marcos: 11, 27-33 

     En aquel tiempo, Jesùs y sus Discìpulos llegaron de nuevo a Jerusalèn, y mientras Jesùs caminaba por el Templo, se le acercaron los Sumos Sacerdotes, los Escribas y los Ancianos, y le preguntaron:

     “¿Con què autoridad haces todo esto? ¿Quièn te ha dado autoridad para actuar asì?.

     Jesùs les respondiò:

     “Les voy a hacer una pregunta. Si me la contestan Yo les dirè con què autoridad hago todo esto. El bautismo de Juan, ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contèstenme”.

     Ellos se pusieron a razonar entre sì:

     “Si le decimos que de Dios, nos dirà: `Entonces ¿por què no le creyeron?`, y ¿ si le decimos que de los hombres?.

     Pero como le tenìan miedo a la multitud, pues todos consideraban a Juan como verdadero Profeta, les respondieron a Jesùs:

     “No lo sabemos”.

     Entonces Jesùs les replicò:

     Pues tampoco Yo les dirè con què autoridad hago todo esto”.  

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