2685.-SANTOS CARLOS LWANGA Y COMPAÑEROS, Màrtires…Mièrcoles de la IX Semana del Tiempo Ordinario…Ciclo B…El Señor probò a sus elegidos como oro en el crisol y los aceptò como un holocausto. En el Juicio de Dios seràn premiados, pues la Gracia y la Misericordia son para sus elegidos…(Sab 3, 6-7. 9)…Yo Soy la Resurrecciòn y la Vida, dice el Señor; el que cree en Mì, no morirà para siempre…(Jn 11, 25.26)… 03 junio 2015…


 

 

 

 

 

 

 

Del Libro de Tobìas: 3, 1-11. 16-17

En aquellos dìas, Tobit, profundamente afligido, orò entre sollozos, diciendo:

“Señor, Tù eres justo y tus obras tambièn son justas.

  Siempre procedes con Misericordia y Lealtad.

    Tù eres el Juez del Mundo.

    Acuèrdate de mì, Señor, y ten piedad de mì.

    No me castigues por mis pecados, no tomes en cuenta mis faltas ni las de mis padres.

     Porque desobedecimos tus Mandatos nos entregaste al saqueo, al destierro y a la muerte; nos hiciste objeto de las murmuraciones, las burlas y el desprecio de las naciones entre las cuales nos dispersaste.

     Señor, tu castigo es verdaderamente justo, porque ni mis padres ni yo hemos cumplido tus Mandamientos ni hemos sido leales contigo.

     Haz de mì lo que quieras, Señor; quìtame la vida, hazme desaparecer y volver al polvo, pues màs me vale morir que vivir, porque me han llenado de insultos y estoy hundido en la tristeza.

    Lìbrame ya, Señor, de esta desgracia, envìame al descanso eterno y no te alejes de mì.

    Pues màs me vale morir que vivir sufriendo tantas desgracias y escuchando tantos insultos”.

Aquel mismo dìa, Sara, la hija de Ragûel, que vivìa en la ciudad de Ecbatana, en la provincia de Media, tuvo que soportar los insultos de una esclava de su padre, porque Sara se habìa casado siete veces y Asmodeo, el malvado demonio, habìa matado a todos sus maridos, apenas se acercaban a ella. Asì pues, la esclava le dijo:

“¿Tù eres la que estrangulas a tus maridos!

Te has casado con siete y no has disfrutado a ninguno.

¿Por què te desquitas con nosotras por la muerte de tus esposos?

    Vete a donde estàn ellos y que nunca veamos ni un hijo ni una hija tuyos

Sara se entristeciò tanto, que comenzò a llorar y subiò al segundo piso de su casa, con intenciòn de ahorcarse. Pero reflexionò:

“No lo harè, no vaya a ser que la gente insulte a mi padre, dicièndole que su hja ùnica, tan querida, se ahorcò de dolor y sea asì yo la causa de que mi padre se muera de tristeza.

    Màs vale que no me ahorque, sino que le pida al Señor que me envìe la muerte, para qaue no tenga que escuchar ya tantos insultos durante mi vida”.  

Entonces levantò sus manos hacia el Cielo e invocò al Señor Dios.

En aquel instante el Dios de la Gloria escuchò las sùplicas de Sara y de Tobit, y enviò al Àngel Rafael a curarlos; a Tobit, quitàndole las manchas blancas de los ojos, a fin de que pudiera ver la Luz de Dios, y a Sara, hija de Ragûel, libràndola del malvado demonio Asmodeo, para darla como esposa a Tobìas hijo de Tobit, pues Tobìas tenìa màs derecho a casarse con ella que todos los que la habìa pretendido.

 

 

 

DEL SALMO. 24

A Ti, Señor,levanto mi alma.

A Ti, Señor, levanto mi alma;

mi Dios, en Ti confio, no quede defraudada

mi confianza ni se burlen de mì mis enemigos.

Nadie que haya confiado en Ti

ha quedado jamàs decepcionando.  

Quines a Diso traicionan por los ìdolos,

èsos si quedaràn decepcionados.

Descùbrenos, Señor tus caminos,

guìanos con la Verdad de tu Doctrina.

Tù eres nuestro Dios y Salvador

y tenemos en Ti nuestra esperanza.

Acuèrdate. Señor, que son eternos

tu Amor y tu Ternura.

Segùn ese Amor y esa Ternura,

acuèrdate de nosotros.

Porque el Señor es Recto y Bondadoso

indica a los pecadores el sendero,

guìa por la senda recta a los humildes

y descubre a los pobres sus caminos.

Del Santo Evangelio segùn San Marcos: 12, 18-27  

       En aquel tiempo, fueron a ver a Jesùs algunos de los Saduceos, los cuales afirman que los muertos no resucitan, y le dijeron:

     “Maestro, Moisès nos dejò escrito que si un hombre muere dejando a su viuda sin hijos, que la tome por mujer el hermano del que muriò, para darle descendencia a su hermano.

     Habìa una vez siete hermanos, el primero de los cuales se casò y muriò sin dejar hijos. El segundo se casò con la viuda y muriò tambièn sin dejar hijos, lo mismo el tercero. Los siete se casaron con ella y ninguno de ellos dejò descendencia. Por ùltimo, despuès de todos, muriò tambièn la mujer.

     El Dìa de la Resurrecciòn, cuando resuciten de entre los muertos, ¿de cuàl de los siete serà mujer? Porque fue mujer de los siete”.

     Jesùs les contestò:

     “Estàn en un error, porque no entienden las Escrituras ni el Poder de Dios.

     Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni los hombres tendràn mujer ni las mujeres marido, sino que seràn como los Àngeles del Cielo.

    Y en cuanto al hecho de que los muertos resucitan , ¿acaso no han leìdo en el libro de Moisès aquel pasaje de la zarza, en que Dios le dijo: Yo Soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Estàn, pues, muy equivocados”. 

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