2706.-NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA: Mièrcoles de la XII Semana del Tiempo Ordinario …Ciclo B… Serà grande a los ojos del Señor, y estarà lleno del Espìritu Santo, ya desde el seno de su madre, y muchos se alegraràn de su nacimiento…(Lc 1, 15. 14)… Èl vino para dar testimonio de la Luz y prepararle al Señor un pueblo dispuesto a recibirlo…(Jn 1, 7 Lc 1, 17)… Junio 24 2015…


Del Libro del Profeta Jeremìas: 1, 4-10

En tiempo de Josìas, el Señor me dirigiò estas palabras:

“Desde antes de formarte en el seno materno, te conozco; desde antes de que nacieras, te consagrè y te constituì como profeta para las naciones”.

Yo le contestè:

“Pero, Señor mìo, yo no sè expresarme, porque apenas soy un muchacho”.

El Señor me dijo:

“No digas que eres un muchacho,pues iràs a donde Yo te enviè y diràs lo que Yo te mande. No tengas miedo, porque Yo estoy contigo para protegerte”, lo dice el Señor.

     El Señor extendiò entonces su brazo,con su mano me tocò la boca y me dijo:

     “Desde hoy pongo mis palabras en tu boca y te doy autoridad sobre pueblos y reyes, para que arranques y derribes, para que destruyas y deshagas, para que edifiques y plantes”.

 

 

 

 

DEL SALMO. 70

Desde el seno de mi madre Tù eres mi apoyo.

Señor, Tù eres mi esperanza,

que no quede yo jamàs defraudado.

Tù, que eres Justo, ayùdame y defièndeme;

escucha mi oraciòn y ponme a salvo.

Sè para mì un refugio,

ciudad fortificada en que me salves.

Y pues eres mi auxilio y mi defensa,

lìbrame, Señor, de los malvados.

Señor, Tù eres mi esperanza;

desde mi juventud en Tì confìo.

Desde que estaba en el seno de mi madre,

yo me apoyaba en Ti y Tù me sostenìas.

Yo proclamarè siempre tu Justicia

y a todas horas, tu Misericordia.

Me enseñaste a alabarte desde niño

y seguir alabàndote es mi orgullo.

De la Primera Carta del Apòstol San Pedro: 1, 8-12

     Hermanos:

     Ustedes no han visto a Cristo Jesùs y, sin embargo, lo aman; al creer en Èl ahora , sin verlo, se llenan de una alegrìa radiante e indescriptible, seguros de alcanzar la salvaciòn de sus almas, que es la meta de la fe.

     Los Profetas cuando predijeron la gracia destinada a ustedes, investigaron tambièn profundamente acerca de la salvaciòn de ustedes. Ellos trataron de descubrir en què tiempo y en què circunstancias se habrìan de verificar las indicaciones que el Espìritu de Cristo, que moraba en ellos,les habìa revelado sobre los sufrimientos de Cristo y el triunfo glorioso que los seguirìa.

     Pero se les dio a conocer que ellos no verìan lo que profetizaban, sino que estaba reservado para nosotros.

     Todo esto les ha sido anunciado ahora a ustedes, por medio de aquellos que les han predicado el Evangelio con la fuerza del Espìritu Santo, enviado del Cielo, y ciertamente es algo que los Àngeles anhelan contemplar.

  Del Santo Evangelio segùn San Lucas: 1, 5-17  

     Hubo en tiempos de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarìas, del grupo de Abìas, casado con una descendiente de Aaròn, llamada Isabel.

     Ambos eran justos a los ojos de Dios, pues vivìan irreprochablemente, cumpliendo los Mandamienrtos y Dispocisiones del Señor. Pero no tenìan hijos, porque Isabel era estèril y los dos, de avanzada edad.

     Un dìa en que le correspondìa a su grupo desempeñar ante Dios los oficios sacerdotales, le tocò a Zacarìas, segùn la costumbre de lo sacerdotes, entrar al Santuario del Señor para ofrecer el incienso, mientras todo el pueblo estaba afuera, en oraciòn, a la hora de la incensaciòn.

     Se le apareciò entonces un Àngel del Señor, de pie, a la derecha del Altar del Incienso. Al verlo, Zacarìas se sobresaltò y un gran temor se apoderò de èl. Pero el Àngel le dijo:

     “No temas, Zacarìas, porque tu sùplica ha sido escuchada. Isabel, tu mujer, te darà un hijo, a quien le pondràs el nombre de Juan.

     Tù te llenaràs de alegrìa yregocijo, y otros muchos se alegraràn tambièn de su nacimiento, peus èl serà grande a los ojos del Señor; no beberà vino ni licor y estarà lleno del Espìritu Santo, ya desde el seno de su madre.

     Convertirà a muchos israelitas al Señor; irà delante del Señor con el espìritu y el poder de Elìas, para convertir los corazones de los padres hacia sus hijos, dar a los rebeldes la cordura de los justos y prepararle asì al Señor un pueblo dispuesto a recibirlo”.

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