2748.-TRANSFIGURACIÒN DEL SEÑOR.- Apareciò el Espìritu Santo en una nube luminosa y se oyò la voz del Padre Celestial que decìa: Èste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escùchenlo…(Mt 17,5)…Jueves de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario …Ciclo B…06 agosto 2015…


Del Libro del Profeta Daniel: 7, 9-10. 13-14

  Yo, Daniel, tuve una visiòn nocturna: vi que colocaban unos tronos y un anciano se sentò.

     Su vestido era blanco como la nieve, y sus cabellos, blancos como la lana.

     Su trono, llamas de fuego, con ruedas encendidas.

     Un rìo de fuego brotaba delante de èl. Miles y miles lo servìan , millones y millones estaban a sus òrdenes. Comenzò el Juicio y se abrieron los Libros.

     Yo seguì contemplando en mi visiòn nocturna y vi a alguien semejante a un hijo de hombre, que venìa entre las nubes del Cielo. Avanzò hacia el anciano de muchos siglos y fue introducido a su presencia.

    Entonces recibiò la Soberanìa, la Gloria y el Reino. Y todos los pueblos y naciones de todas las lenguas lo servìan. Su Poder nunca se acabarà, porque es un Poder Eterno, y su Reino jamàs serà destruido.

 

 

 

DEL SALMO. 96

Reina el Señor, alègrese la Tierra.

Reina el Señor, alègrese la Tierra;

cante de regocijo el Mundo entero.

Tinieblas y nubes rodean el Trono del Señor 

que se asienta en la Justicia y el Derecho.

Los montes se derriten como cera

ante el Señor de toda la Tierra.

Los Cielos pregonan su Justicia,

su inmensa Gloria ven todos los pueblos.

Tù, Señor altìsimo, estàs muy por encima

de la Tierra y mucho màs alto que los dioses.

Del Santo Evangelio segùn San Marcos: 9, 2-10 

     En aquel tiempo, Jesùs tomò aparte a Pedro, a Santiago y a Juan, subiò con ellos a un monte alto y se transfigurò en su presencia.

    Sus vestiduras se pusieron esplendorosamente blancas, con una blancura que nadie puede lograr sobre la Tierra. Despuès se les aparecieron Elìas y Moisès, conversando con Jesùs.

     Entonces Pedro le dijo a Jesùs:

     “Maestro, ¡què a gusto estamos aquì! Hagamos tres tiendas, una  para ti, otra para Moisès y otra para Elìas”.

     En realidad no sabìa lo que decìa, porque estaban asustados.

     Se formò entonces una nube, que los cubriò con su sombra, y de esta nube saliò una voz que decìa:

    “Èste es mi Hijo amado; escùchenlo”.

     En ese momento miraron alrededor y no vieron a nadie sino a Jesùs, que estaba solo con ellos.

     Cuando bajaban de la montaña, Jesùs les mandò que no contaran a nadie lo que habìan visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron esto en secreto, pero discutìan entre sì què querrìa decir eso de “resucitar de entre los muertos” . 

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