2807.-SAN JERÓNIMO: Presbítero y Doctor de la Iglesia:- Dichoso el hombre que medita la Ley del Señor, de día y de noche; dará fruto a su tiempo…(Sal 1 2-3)…Miércoles de la XXVI semana del tiempo Ordinario…Ciclo B…Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y vivir unido a Él…(Flp 3, 8-9)…Septiembre 30 2015…


Del Libro de Nehemías: 2, 1-8

En el primer mes del año viente del reinado de Artajerjes, siendo yo, Nehemías, el copero mayor , serví una copa de vino y se la ofrecí al rey. Nunca me había presentado ante él con cara triste. Entonces el rey me preguntó:

 “¿Por qué estás tan triste, si no estás enfermo? ¿Qué es lo que te preocupa?”. 

     Sentí entonces un gran temor y le respondí:

     “Que viva el rey para siempre. ¿Cómo no he de estar triste, cuando la ciudad donde se hallan enterrados mis padres está en ruinas y sus puertas consumidas por el fuego?”.

     El rey me dijo:

     “¿Qué es, pues, lo que quieres?”

     Me encomendé al Dios del Cielo y le contesté al rey:

     “Si le parece bien a mi señor, el rey, y si está satisfecho de mí, déjeme ir a Judá para reconstruir la ciudad donde están enterrados mis padres”. 

   El rey y la reina, que estaba sentada a su lado,  me preguntó: 

     “¿Cuánto durará tu viaje y cuándo volverás?”.

     Al rey le pareció bien el plazo que le indiqué y me permitió ir. 

     Entonces yo añadí:

     “Ruego a mi señor, el rey, que me dé cartas para los gobernadores de la región del otro lado del río, para que me faciliten el viaje hasta Judá: y una carta dirigida a Asaf, encargado de los bosque reales, para que me suministren madera para las puertas de la ciudadela del Templo, par el muro de la ciudad y para la casa donde me voy a instalar”. 

     Gracias a Dios, el rey me concedió todo lo que le pedí. 

 

 

 

DEL SALMO: 136

Tu recuerdo, Señor, es mi alegría. 

 Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos

a llorar de nostalgia;

de los sauces que estaban en la orilla

colgamos nuestras arpas. 

Aquellos que cautivos nos tenían

pidieron que cantáramos. 

Decían los opresores:

“Algún cantar de Sión, alegres, cántemos”. 

Pero, ¿cómo podríamos cantar un himno al Señor

en tierra extraña?

¡Que la mano derecha se me seque si de ti, 

Jerusalén, yo me olvidara!.

¡Que se me pegue al paladar la lengua, Jerusalén,

si no te recordara, o si, fuera de ti, 

alguna otra alegría yo buscara!.

Del Santo Evangelio según San Lucas: 9, 57-62

     En aquel tiempo,mientras iban de camino Jesús y sus Discípulos,  alguien le dijo: 

    “Te seguiré a donde quieras que vayas”.

     Jesús le respondió:

     “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza”.

     A otro, Jesús le dijo:

    “Sígueme”.

     Pero él le respondió:

     “Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre”.

      Jesús le replicó:

     “Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios”.

     Otro le dijo:

     “Te seguiré, Señor, pero déjame primero despedirme de mi familia”,

     Jesús le contestó:

    “El que empuña el arado mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios”.  

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