2808.-SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS: Virgen y Doctora de la Iglesia:- El Señor fijó su mirada en ella, la instruyó y la cuidó como a la niña de sus ojos. La condujo como el águila que despliega sus alas para llevar a sus polluelos. El Señor fue su único Maestro…(Deut 32. 10-12)…Jueves de la XXVII Semana del Tiempo Ordinario…Ciclo B…El Reino de Dios ya está cerca, dice el Señor. Conviértanse y crean en el Evangelio…(Mc 1, 15)…Octubre 01 2015…


Del Libro de Nehemías: 8, 1-4 5-6 8-12

En aquellos días, todo el pueblo, como si fuera un solo hombre, se reunió en la plaza que está ante la puerta del Agua y pidió a Esdras, el Sacerdote y Escriba,que trajera el Libro de la Ley de Moisés, que el Señor había prescrito a Israel.

    Esdras, el Sacerdote, trajo el Libro de la Ley ante la Asamblea, formada por los hombres,, las mujeres y todos los que tenían uso de razón. 

 Era el día primero del mes séptimo y Esdras leyó desde el amanecer hasta el mediodía en la plaza que está frente a la Puerta del Agua, en presencia de los hombres, las mujeres y todos los que tenían uso de razón. 

     Todo el pueblo estaba atento a la lectura del Libro de la Ley.

    Esdras estaba de pie sobre un estrado de madera, levantado para esta ocasión. Esdras abrió el Libro a la vista del pueblo, pues estaba en un sitio más alto que todos, y cuando lo abrió, el pueblo entero se puso de pie.

    Esdras bendijo entonces al Señor, el gran Dios, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: “¡Amén!”, e inclinándose, se postraron rostro en tierra.

     Los Levitas leían el Libro de la Ley de Dios con claridad y explicaban el sentido, de suerte que el pueblo comprendía la lectura.

     Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, el Sacerdote y Escriba, y los Levitas que instruían a la gente,  dijeron a todo el pueblo:

     “Éste  es un día consagrado al Señor, nuestro Dios.

      No estén ustedes tristes ni lloren (porque todos lloraban al escuchar las Palabras de la Ley). Vayan a comer espléndidamente, tomen bebidas dulces y manden algo a los que nada tienen, pues hoy es un día consagrado al Señor, nuestro Dios. No estén tristes, porque celebrar al Señor es nuestra fuerza”. 

     Y los Levitas consolaban al pueblo, diciéndole:

    “No lloren, porque este día es santo. No estén tristes”.

     Y el pueblo entero se fue a comer ya beber, mandó comida a los que no tenían nada e hizo grandes festejos, porque habían comprendido las cosas que les habían enseñado.  

 

 

 

DEL SALMO: 18

 Tú tienes, Señor, Palabras de Vida Eterna. 

La Ley del Señor es perfecta del todo

y reconforta el alma;

inmutables son las Palabras del Señor

y hacen sabio al sencillo.

En los Mandamientos del Señor

hay rectitud y alegría para el corazón;

son luz los Preceptos del Señor

para alumbrar el camino.

La Voluntad de Dios es Santa

y para siempre estable;

los Mandamientos del Señor

son Verdaderos y enteramente Justos.

Más deseables que el oro

y las piedras preciosas,

las Normas del Señor,

y más dulces que la miel

de un panal que gotea.

Del Santo Evangelio según San Lucas: 10, 1-12  

    En aquel tiempo, designó el Señor a otros setenta y dos Discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo:

    “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. 

     Pónganse en camino; los envío como corderos en medio de lobos. 

     No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. 

     Cuando entren en una casa, digan: `Que la paz reine en esta casa`. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa.

    En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den.

    Curen a los enfermos  que haya y díganles: `Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios`.

     Pero si entran en una ciudad y no los reciben, salgan por las calles y digan: `Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies nos lo sacudimos, en señal de protesta contra ustedes.

    De todos modos sepan que el Reino de Dios está cerca`

    Yo les digo que en el Día del Juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que esa ciudad”.  

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