2855.-SANTA ISABEL DE HUNGRÍA.- Religiosa.- Vengan, benditos de mi Padre, dice el Señor, porque estuve enfermo y me visitaron. Yo les aseguro que cuanto hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron…(Mt 25, 34. 36. 40)…Martes de la Semana XXXIII del Tiempo Ordinario…Ciclo B…Dios nos amó y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados…(1 Jn 4, 10)…17 nov 2015…


Del Segundo Libro de los Macabeos: 6, 18-31

Había un hombre de edad avanzada llamado Eleazar, de edad avanzada y aspecto muy digno. Era uno de los principales Maestros de la Ley. Querían obligarlo  a comer carne de puerco y para ello le abrían a la fuerza la boca. Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia, escupió la carne y avanzó voluntariamente hacia el suplicio, como deben hacer los que son constantes en rechazar manjares prohibidos, aun a costa de la vida.

     Los que presidían aquel sacrificio pagano, en atención a la antigua amistad que los unía con Eleazar, lo llevaron aparte y le propusieron que mandara traer carne permitida y que la comiera, simulando que comía la carne del sacrificio ordenada pro el rey. Así se podría librar de la muerte y encontrar benevolencia, por la antigua amistad que los unía.

     Pero Eleazar, adoptando una actitud cortés, digna de sus años y de su noble ancianidad, de sus canas honradas e ilustres, de su conducta intachable desde niño, y sobre todo, digna de la Ley Santa, dada por Dios, respondió enseguida:

     “Envíenme al sepulcro, pues no es digno de mi edad ese engaño. 

     Van a creer los jóvenes que Eleazar, a los noventa años, se ha pasado al paganismo. 

     Y si por miedo a perder el poco tiempo de vida que me queda, finjo apartarme de la Ley, se va a extraviar con mi mal ejemplo. 

     Eso sería manchar y deshonrar mi vejez. 

     Y aunque por el momento me librara del castigo de los hombres, ni vivo ni muerto me libraría de  la mano del Omnipotente. 

 En cambio, si muero ahora como un valiente, me mostraré digno de mis años y dejaré a los jóvenes un gran ejemplo, para que aprendan a arrostrar voluntariamente una muerte noble por amor a nuestra Santa y Venerable Ley”. 

Dicho esto, se fue enseguida hacia el suplicio. Los que lo conducíán, considerando arrogantes las palabras que acababa de pronunciar, cambiaron en dureza su actitud benévola.

Cuando Eleazar estaba a punto de morir a causa de los golpes, dijo entre suspiros:

“Tú, Señor, que todo lo conoces, bien sabes que pude librarme de la muerte; pero, por respeto a Ti, sufro con paciencia y con gusto, crueles dolores en mi cuerpo y en mi alma”. 

De esta manera, Eleazar terminó su vida y dejó no sólo a los jóvenes, sino a toda la nación, un ejemplo memorable de virtud y heroísmo.

 

 

 

DEL SALMO: 3

El Señor es mi defensa.

Mira, Señor, cuántos contrarios tengo, 

y cuántos contra mí se han levantado;

cuántos dicen de mí:

“Ni Dios podrá salvarlo”.

Más Tú, Señor, eres mi escudo, 

mi gloria y mi victoria:

desde tu Monte Santo, 

me respondes cuando mi voz 

te invoca. 

En paz, me acuesto, duermo y me despierto, 

porque el Señor es mi defensa. 

No temeré a la enorme muchedumbre

que se acerca y me acecha.

Del Santo Evangelio según San Lucas: 19, 1-10 

     En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó, y al ir atravesando la ciudad, sucedió que un hombre llamado Zaqueo, jefe de Publicanos y rico, trataba de conocer a Jesús, pero la gente se lo impedía, porque Zaqueo era de baja estatura. Entonces corrió y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por ahí.  Al llegar a ese lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo:

     “Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”. 

     El bajó  enseguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, comenzaron a todos a murmurar diciendo:

     “Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”.

     Zaqueo, poniéndose de pie, dijo a Jesús:

     “Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más”. 

     Jesús le dijo:

    “Hoy ha llegado la Salvación a esta casa, porque también él es hijo de Abraham, y el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”.  

Esta entrada fue publicada en JESUCRISTO, EL GRAN DESCONOCIDO. JESUS Y CRISTO , EL MESIAS... y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s