2864.-Jueves de la XXXIV Semana del Tiempo Ordinario…Ciclo B…Abrió Dios las compuertas del Cielo e hizo llover sobre ellos el maná para que lo comieran, les dio un trigo celeste, y el hombre comió pan de Ángeles…(Sal 77, 23-25)…Estén atentos y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor…(Lc 21,28


Del Libro del Profeta Daniel: 6, 12-28

En aquellos días, unos hombres fueron a espiar a Daniel y lo sorprendieron haciendo oración a su Dios. Entonces fueron a decirle al rey Darío:

 “Señor, ¿no has firmado tú un decreto, que prohibe, durante treinta días, hacer oración a cualquier dios u hombre que no seas tú, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones?”.

     El rey contestó:

     “El decreto está en vigor, como ley irrevocable para medos y persas”,

     Ellos le replicaron:

     “Pues Daniel, uno de los desterrados de Judea, no ha obedecido el decreto que firmaste, porque tres veces al día hace oración a su Dios”·.

     Al oír estas palabras, el rey se afligió mucho, se propuso salvar a Daniel y hasta la puesta del Sol estuvo buscando el modo de librarlo. Pero aquellos hombres, comprendiendo que el rey quería salvar a Daniel, le urgían diciéndole:

     “Señor, tú sabes que, según la ley de medos y persas, un decreto real es irrevocable”.

     Entonces el rey ordenó que trajeran a Daniel y lo arrojaran al foso de los leones. Pero le dijo a Daniel:

     “Tu Dios, a quien sirves con perseverancia, te va a librar”.

     Trajeron una piedra, taparon con ella la entrada del foso y el rey la sello con su sello y con el de sus funcionarios, para que nadie pudiera modificar la sentencia dada en contra de Daniel. después el rey se volvió a su palacio y se pasó la noche sin probar bocado y sin poder dormir.

     Al amanecer, se levantó y se dirigió a toda prisa al foso de los leones. Ya cerca del foso le gritó angustiado a Daniel:

     “Daniel, siervo del Dios vivo, ¿ha podido salvarte de los leones tu Dios, a quien veneras fielmente?”

     Daniel le contestó:

     “Viva siempre el rey. Mi Dios envió a sus Ángeles para cerrar las fauces de los leones y no me han hecho nada, porque ante  Él soy inocente, como lo soy también ante Ti”.

     El rey se alegró mucho y mandó que sacaran a Daniel del foso; al sacarlo, vieron que no tenía ni un rasguño, porque había confiado en su Dios. Luego ordenó que trajeran a los que habían acusado a Daniel y los arrojaran al foso de los leones con sus hijos y sus esposas. No habían llegado al suelo y ya los leones los habían atrapado y despedazado.

      Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas de la Tierra:

     “Paz y bienestar. Ordeno y mando que en mi imperio, todos respeten y teman al Dios de Daniel. Él es el Dios vivo, que permanece para siempre. Su Reino no será destruido, su imperio durará hasta el fin. Él salva y libra, obra prodigios y señales en el Cielo y en la Tierra. Él salvó a Daniel de los leones”.  

 

 

 

 DEL SALMO.  Daniel 3

Bendito seas para siempre, Señor.

Rocíos y nevadas, bendigan al Señor.

Hielo y frío, bendigan al Señor.

Heladas y nieves, bendigan al Señor. 

Noches y días, bendigan al Señor.

Luz y Tinieblas, bendigan al Señor. 

Rayos  y nubes, bendigan al Señor. 

Tierra, bendice al Señor.  

Del Santo Evangelio según San Lucas: 21, 20-28

     En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Discípulos:

     “Cuando vean a Jerusalén sitiada por un ejército, sepan que se aproxima su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en la ciudad, que se alejen de ella; los que estén en el campo, que no vuelvan a la ciudad; porque esos días serán de castigo para que se cumpla todo lo que está escrito. 

     ¡Pobres de las que estén embarazadas y de las que estén criando en aquellos días! Porque vendrá una gran calamidad sobre el país y el castigo de Dios se descargará contra este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones y Jerusalén sera pisoteada por los paganos, hasta que se cumpla el plazo que Dios les ha señalado. 

     Habrá señales prodigiosas en el Sol, en la Luna y en las estrellas. 

     En la Tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el Mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. 

       Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran Poder y Majestad.

     Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación”.  

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