2871.-Sábado de la I Semana del Tiempo de Adviento…Ciclo C…Dijo el Ángel a María: has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir y a dar a luz un hijo, y será llamado Hijo del Altísimo…(Lc 1 30-32)…5 diciembre 2015…


Del Libro del Profeta Isaías: 30, 19-21. 23-26

Esto dice el Señor Dios de Israel:

“Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, ya no volverás a llorar. 

El Señor misericordioso, al oír tus gemidos, se apiadará de ti y te responderá, apenas te oiga. 

     Aunque te dé el pan de las adversidades y el agua de la congoja, ya no se esconderá el que te instruye; tus ojos lo verán. 

      Con tus oídos oirás detrás de ti una voz que te dirá: Éste es el camino. Síguelo sin desviarte, ni a la derecha, ni a la izquierda

     El Señor mandará su lluvia para la semilla que siembres y el pan que producirá la tierra será abundante y sustancioso.

     Aquel día, tus ganados pastarán en dilatadas praderas. Los bueyes y los burros que trabajan el campo comerán forraje sabroso, aventado con pala y bieldo.

     En todo monte elevado y toda colina alta, habrá arroyos y corrientes de agua el día de la gran matanza, cuando se derrumben las torres. El día en que el Señor vende las heridas de su pueblo y  le sane las llagas de sus golpes, la luz de la Luna será como la luz del Sol; será siete veces mayor, como si fueran siete días en uno”.  

 

 

 

DEL SALMO: 146

 Alabemos al Señor, nuestro Dios.

Alabemos al Señor, nuestro Dios, 

porque es hermoso y justo el alabarlo. 

El Señor ha reconstruido a Jerusalén

y a los dispersos de Israel los ha reunido. 

El Señor sana los corazones quebrantados

y venda las heridas. 

Tiende su mano a los humildes 

y humilla hasta el polvo a los malvados. 

Él puede contar el número de estrellas 

y llama a cada una por su nombre. 

Grande es nuestro Dios, lo  todo lo puede;

su Sabiduría no tiene límites.

 Del Santo Evangelio según San Mateo: 9, 35-10, 1. 6-8 

     En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las Sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. 

     Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus Discípulos:

         “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”. 

     Después, llamando a sus Doce Discípulos, les dio Poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Les dijo:

     “Vayan en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. 

     Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los Cielos. 

     Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. 

     Gratuitamente han recibido este Poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente”.  

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