2907.-Viernes del Tiempo de Navidad…Ciclo C…Una luz se levanta en las tinieblas para los hombres de corazón recto: el Señor Clemente, Justo y Compasivo…(Sal 111,4)…Jesús predicaba la Buena Nueva del Reino y curaba a la gente de toda enfermedad…(Mt 4, 23)….08 enero 2016…


De la Primera Carta del Apóstol San Juan: 5, 5-13

Queridos hijos:

 ¿Quién es el que vence al Mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios, Jesucristo es el que vino por medio del agua y de la sangre; Él vino, no sólo con agua, sino con agua y con sangre.

     Y el Espíritu es el que da Testimonio, porque el Espíritu es la Verdad.

     Así pues, los Testigos son tres: el Espíritu, el Agua y la Sangre. Y los tres están de acuerdo. 

     Si aceptamos el testimonio de los hombres, el Testimonio de Dios vale mucho más y ese Testimonio es el que Dios ha dado de su Hijo.

     El que cree en el Hijo de Dios tiene en sí ese testimonio. El que no le cree a Dios, hace de Él un mentiroso, porque no cree en el Testimonio que Dios ha dado de su Hijo. Y el Testimonio es éste: que Dios nos ha dado la Vida Eterna y esa Vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la Vida; quien no tiene al Hijo, no tiene la Vida.

     A ustedes, los que creen en el Nombre del Hijo de Dios, les he escrito estas cosas para que sepan que tienen la Vida Eterna.  

 

 

 

DEL SALMO: 147

Demos gracias y alabemos al Señor.

Glorifica al Señor, Jerusalén, 

a Dios ríndele honores, Israel.

Él refuerza el cerrojo de tus puertas

y bendice a tus hijos en tu casa.

Él mantiene la paz en tus fronteras,

con su trigo mejor sacia tu hambre.

Él envía a la Tierra su Mensaje

y su Palabra corre velozmente.

Le muestra a Jacob su pensamiento,

sus Norma y Designios a Israel.

No ha hecho nada igual con ningún pueblo,

ni le ha confiado a otro sus proyectos.  

 Del Santo Evangelio según San Lucas: 5, 12-16 

     En aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un leproso, y al ver a Jesús, se postró en tierra, diciendo:

     “Señor, si quieres, puedes curarme”.

     Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: 

     “Quiero. Queda limpio”.

    Y al momento desapareció la lepra. 

     Entonces Jesús le ordenó que no lo dijera  a nadie y añadió:

     “Ve, preséntate al Sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés prescribió. Eso les servirá de testimonio”. 

     Y su fama se extendía más y más. Las muchedumbres acudían a oírlo y a ser curados de sus enfermedades. Pero Jesús se retiraba a lugares solitarios  para orar. 

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