3040.-SÁBADO DE LA VII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO…Ciclo C: Santos Cristóbal Magallanes, Presbítero, y Compañeros, mártires…Los santos de Dios vivieron en el amor fraterno, por el mandato del Señor y las leyes paternas, porque solamente uno fue su espíritu y una su fe. …Yo te alabo, Padre, señor del Cielo y de la Tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla…(Mt 11, 25)…21 mayo 2016…


ORACIÓN:

Dios Todopoderoso y Eterno, que concediste a San Cristóbal Magallanes, presbítero, y a sus compañeros, que fueran fieles a Cristo Rey hasta el martirio, concédenos,por su intercesión, que, perseverando en la confesión de la fe verdadera, podamos ser siempre fieles a los mandatos de tu Amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

 

De la Carta del Apóstol Santiago: 5, 13-20

Hermanos míos:

¿Sufre alguno de ustedes? Que haga oración.

¿Está de buen humor? Que entone cantos al Señor.

¿Hay alguno enfermo? Que llame a los presbíteros de la Iglesia, para que oren por él y lo unjan con aceite, invocando al Señor. La oración hecha con fe le dará la salud al enfermo y el Señor hará que se levante; y si tiene pecados, se le perdonarán.

Por lo tanto, confiesen sus pecados los unos a los otros y oren los unos por los otros para que se curen.

Mucho puede la oración insistente del justo. Elías era un hombre igual a nosotros, y cuando oró con insistencia para que no lloviera, no llovió en tres años y medio; volvió a orar, y el cielo dio su lluvia, y la tierra sus cosechas.

Hermanos míos, si alguno de ustedes se desvía de la verdad y otro lo hace volver al buen camino, tengan presente que quien hace volver a un pecador de su extravío, salvará su propia alma de la muerte y sepultará una multitud de pecados.

 

 

DEL SALMO: 140

Que sea, Señor, mi oración como el incienso. 

A Ti clamo, Señor, acude pronto;

cuando te invoco, escucha mi plegaria.

Que sea mi oración como el incienso;

como ofrenda, mis manos levantadas.

Pon, Señor, en mi boca un centinela,

un vigía, a la puerta de mis labios.

En Ti, Señor, están puestos mis ojos,

no me niegues tu amparo.

Del Santo Evangelio según San Marcos: 10, 13-16  

     En aquel tiempo, la gente le llevó a Jesús unos niños para que los tocara, pero los Discípulos trataban de impedirlo. 

    Al ver aquello, Jesús se disgustó y les dijo:

     “Dejen que los niños se acerquen a Mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”. 

     Después tomó en brazos a los niños y los bendijo imponiéndoles las manos.

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